Federico García Lorca – Verlaine / Tres retratos con sombra

Federico García Lorca
Canciones (1921-1925)
Tres retratos con sombra
I. Verlaine

Leído por Luigi Maria Corsanico

Claude Debussy
Petite pièce pour clarinette et piano (1910)
Sergio Del Mastro, clarinet
Riccardo Caramella, piano

Retrato de Verlaine por Gustave Courbet

~~~~~~~~

La canción,
que nunca diré,
se ha dormido en mis labios.
La canción,
que nunca diré.

Sobre las madreselvas
había una luciérnaga,
y la luna picaba
con un rayo en el agua.

Entonces yo soñé,
la canción,
que nunca diré.

Canción llena de labios
y de cauces lejanos.

Canción llena de horas
perdidas en la sombra.

Canción de estrella viva
sobre un perpetuo día.

FEDERICO GARCÍA LORCA – ES VERDAD

FEDERICO GARCÍA LORCA – ES VERDAD
CANCIONES ANDALUZAS

(Canciones 1921-1924)

Leído por Luigi Maria Corsanico

Juan Antonio Vargas y Guzmán
Sonata VIII para Guitarra
Obra extraída del álbum: Tente en el Ayre, Música Barroca de la Nueva España.
Interpretan: La Fontegara.

~~~~~~~

¡Ay, qué trabajo me cuesta
quererte como te quiero!

Por tu amor me duele el aire,
el corazón
y el sombrero.

¿Quién me compraría a mí
este cintillo que tengo
y esta tristeza de hilo
blanco, para hacer pañuelos?

¡Ay, qué trabajo me cuesta
quererte como te quiero!

MARCELLO COMITINI – FEROCIDAD

MARCELLO COMITINI – FEROCIDAD ©2020

Leído por Luigi Maria Corsanico

Oblivion, Astor Piazzolla
Stjepan Hauser / “I Solisti di Zagreb”

Imágenes:
Leonora Carrington
Max Ernst y Leonora

~~~~~~~~

Ferocidad ©2020

Tu aliento en mi boca
es una burbuja perfumada
que me atrapa la lengua,
intoxica el paladar,
baja por la garganta y
llena mis pulmones de vida.
Tus labios en mis labios
dejan fluir el jugo
de duraznos maduros. La muerdo
como muerde el hambriento
largos momentos de felicidad.
Eras ambigua Leonora
bruja niña
y mis manos del viejo Ernst
pintaron tu cuerpo
con largas y lentas
pinceladas de sentimiento.
¿Podrán mis manos olvidar tus senos?
Buscaron el calor de las estrellas
las puntas afiladas de tus pezones.
Tus manos acariciaron mis caderas
como si la distancia
pudiese robarlas de tus dedos.
Eran gestos que amamos porque
nos amábamos.
Cerré los ojos, busqué ese calor
para encontrar el recuerdo de tu cuerpo.
Respondió la noche
con su lluvia de oscuridad.
Ahora, pido tu silencio
para retener en mis heridas
el bálsamo de tus besos.
Impulsado por tus palabras
han caído en el aire
como semillas maduras.
Mis manos las recogieron
bajo montones de escombros.
Han excavado hasta develar
la dulce sonrisa de tu boca
y ferocidad
de la cual no puedo defenderme.

Federico García Lorca – Ciudad sin sueño

Grabado el 16 de julio del 2016

Federico García Lorca
POETA EN NUEVA YORK
III. CALLES Y SUEÑOS
Ciudad sin sueño (Nocturno del Brooklyn Bridge)

Leído por Luigi Maria Corsanico

Lennie Tristano
Requiem (excerpt)

Dibujo y manuscrito original de Federico García Lorca

~~~~~~~

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Hay un muerto en el cementerio más lejano
que se queja tres años
porque tiene un paisaje seco en la rodilla;
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.

No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.
Pero no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y el que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.
Un día
los caballos vivirán en las tabernas
y las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.

Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aun andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos

veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,
donde espera la dentadura del oso,
donde espera la mano momificada del niño
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Pero si alguien cierra los ojos,
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!
Haya un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas.
No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.

Ya lo he dicho.
No duerme nadie.
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,
abrid los escotillones para que vea bajo la luna
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.

CÉSAR VALLEJO – POEMAS

César Vallejo, 16.3.1892 (Santiago de Chuco, Perú) – 15.4.1938 (París)
Obra poética completa
preparada por Georgette de Vallejo
FRANCISCO MONCLOA EDITORES S.A. LIMA, 1968

HERALDOS NEGROS
1918

  • Los heraldos negros

TRUENOS

  • Ágape
  • La cena miserable
  • Los dados eternos

Leído por Luigi Maria Corsanico

Arvo Pärt, Lamentate
Olga Scheps, piano
Estonian National Orchestra / Bas Wiegers

~~~~~~~~~

Los heraldos negros

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!

***

Ágape

Hoy no ha venido nadie a preguntar;
ni me han pedido en esta tarde nada.

No he visto ni una flor de cementerio
en tan alegre procesión de luces.
Perdóname, Señor: qué poco he muerto!

En esta tarde todos, todos pasan
sin preguntarme ni pedirme nada.

Y no sé qué se olvidan y se queda
mal en mis manos, como cosa ajena.

He salido a la puerta,
y me da ganas de gritar a todos:
Si echan de menos algo, aquí se queda!

Porque en todas las tardes de esta vida,
yo no sé con qué puertas dan a un rostro,
y algo ajeno se toma el alma mía.

Hoy no ha venido nadie;
y hoy he muerto qué poco en esta tarde!

***

La cena miserable

Hasta cuándo estaremos esperando lo que
no se nos debe… Y en qué recodo estiraremos
nuestra pobre rodilla para siempre! Hasta cuándo
la cruz que nos alienta no detendrá sus remos.

Hasta cuándo la Duda nos brindará blasones
por haber padecido…
Ya nos hemos sentado
mucho a la mesa, con la amargura de un niño
que a media noche, llora de hambre, desvelado…

Y cuándo nos veremos con los demás, al borde
de una mañana eterna, desayunados todos.
Hasta cuándo este valle de lágrimas, a donde
yo nunca dije que me trajeran.

De codos
todo bañado en llanto, repito cabizbajo
y vencido: hasta cuándo la cena durará.

Hay alguien que ha bebido mucho, y se burla,
y acerca y aleja de nosotros, como negra cuchara
de amarga esencia humana, la tumba…
Y menos sabe
ese oscuro hasta cuándo la cena durará!

***


Los dados eternos

Para Manuel González Prada
esta emoción bravía y selecta,
una de las que, con más entusiasmo,
me ha aplaudido el gran maestro.

Dios mío, estoy llorando el ser que vivo;
me pesa haber tomádote tu pan;
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado:
¡tú no tienes Marías que se van!

Dios mío, si tú hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios;
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!

Hoy que en mis ojos brujos hay candelas,
como en un condenado,
Dios mío, prenderás todas tus velas,
y jugaremos con el viejo dado.
Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte
del universo todo,
surgirán las ojeras de la Muerte,
como dos ases fúnebres de lodo.

Dios mío, y esta noche sorda, obscura,
ya no podrás jugar, porque la Tierra
es un dado roído y ya redondo
a fuerza de rodar a la aventura,
que no puede parar sino en un hueco,
en el hueco de inmensa sepultura.

Carmen Yáñez – El hambre

Carmen Yáñez – El hambre
Migraciones, 2017
Leído por Luigi Maria Corsanico

Arvo Pärt – Tabula Rasa
Adele Anthony (violin)
Gil Shaham (violin)
Erik Risberg (prepared piano)
Gothenburg Symphony Orchestra, Neeme Järvi

Carmen Yáñez (Santiago de Chile, 1952).
Sufrió cárcel y tortura en Villa Grimaldi, la casa secreta de la policía, durante la dictadura, pasó a la clandestinidad y, bajo protección de la ONU, se exilió en Suecia. Desde 1997 vive en Gijón. Como en el mandato machadiano, Carmen Yáñez ha hecho poesía al andar. Poesía que nace del camino recorrido desde Santiago de Chile (donde nació en 1952, en el seno de una familia trabajadora) hasta la ciudad de Gijón. Un recorrido vital que arranca en 1975 cuando desaparece en manos de la policía política de Pinochet. Vuelta del infierno de Villa Grimaldi (casa secreta de la siniestra DINA), permanece en la clandestinidad hasta que en 1981, vía Argentina y bajo protección de la ONU, toma el sendero del exilio rumbo a Suecia.
Carmen Yáñez inicia en Suecia la publicación de su poesía. En 1982 publica el poemario Cantos del camino, y en los años siguientes irán apareciendo poemas suyos en revistas suecas (Signos, Ada, Invandraren) y alemanas (Viento Sur). Publica los trípticos Al aire (1989) y Remanso (1992). Y, desde 1990 y en la distancia, su poesía comienza a publicarse también en Chile, en las revistas Safo y La Garza Morena. Durante su estancia en Suecia participa en la creación de varios talleres literarios. Primero, el taller Lofche (1986-88). Después, Transpoetas y Madrigal, a los que sigue aún vinculada.
Más que nostalgia, es la palpable presencia de una geografia nueva la que marca su poesía de estos años. La luz y su ausencia. Los inviernos blancos y los inviernos verdes. El frío y el recuerdo del calor. Sureña en el Norte, Carmen Yáñez encuentra en la lengua que se trajo de Chile su último refugio.
En 1997 se traslada a España y fija su residencia en Asturias, en lo que ella misma define como una búsqueda de las raíces.

~~~~~~

El hambre

El miedo de la boca.
El piojo que se prende
al pelaje del acecho
ese lamento sostenido de la pobreza,
la frecuencia de la herida
que el desdén no ve.
Y nada, nada,
ese fallo injurioso es el origen y el fin,
una circular desesperanza
de la tierra infértil
donde ninguna semilla explosionó a la luz,
la garganta seca del deseo,
el naufragio eminente de la pertenencia.
El resplandor del aleteo acostumbrado al viento.
Maldita la hora álgida de embarcar.
Maldita la partida, y el corte mortal
de la raíz.
Maldito dejar el otoño, el sol insustituible
de la madre,
porque ha caído la última hoja
desde la rama de la desolación.
Maldita la hora triste de contemplar
con los ojos acuosos esa falda pobre del monte,
el conocido lecho donde se entregan confiados los
sueños.
El hambre, el hambre,
ese viaje a las cavernas desconocidas de la tierra.

PABLO NERUDA – SOLILOQUIO EN LAS TINIEBLAS

Pablo Neruda
Soliloquio en las tinieblas

Estravagario, 1958

Leído por Luigi Maria Corsanico

Libertango, Astor Piazzolla
Cello, Junghoon Han

~~~~~~

Entiendo que ahora tal vez
estamos gravemente solos,
me propongo preguntar cosas:
nos hablaremos de hombre a hombre.

Contigo, con aquel que pasa,
con los que nacieron ayer,
con todos los que se murieron
y con los que nacerán mañana
quiero hablar sin que nadie escuche,
sin que estén susurrando siempre,
sin que se transformen las cosas
en las orejas del camino.

Bueno, pues, de dónde y adónde?
Por qué se te ocurrió nacer?
Sabes que la tierra es pequeña,
apenas como una manzana,
como una piedrecita dura,
y que se matan los hermanos
por un puñado de polvo?

Para los muertos hay tierra!

Ya sabes o vas a saber
que el tiempo es apenas un día
y un día es una sola gota?

Cómo andarás, cómo anduviste?
Social, gregario o taciturno?
Vas a caminar adelante
de los que nacieron contigo?
O con un trabuco en la mano
vas a amenazar sus riñones?

Qué vas a hacer con tantos días
que te sobran, y sobre todo
con tantos días que te faltan?

Sabes que en las calles no hay nadie
y adentro de las casas tampoco?
Sólo hay ojos en las ventanas.
Si no tienes dónde dormir
toca una puerta y te abrirán,
te abrirán hasta cierto punto
y verás que hace frío adentro,
que aquella casa está vacía,
y no quiere nada contigo,
no valen nada tus historias,
y si insistes con tu ternura
te muerden el perro y el gato.

Hasta luego, hasta que me olvides!

Me voy porque no tengo tiempo
de hacer más preguntas al viento.

Tengo tanta prisa que apenas
puedo caminar con decoro,
en alguna parte me esperan
para acusarme de algo, y tengo
yo que defenderme de algo:
nadie sabe de qué se trata
pero se sabe que es urgente
y si no llego está cerrado,
y cómo voy a defenderme
si toco y no me abren la puerta?

Hasta luego, hablaremos antes.
O hablamos después, no recuerdo,
o tal vez no nos hemos visto,
ni podemos comunicarnos.
Tengo estas costumbres de loco,
hablo, no hay nadie y no me escucho,
me pregunto y no me respondo.

PABLO NERUDA – EXILIO

Pablo Neruda
Memorial de Isla Negra
III. El fuego cruel
Exilio

Memorial de Isla Negra. Buenos Aires, Losada, 1964.

Leído por Luigi Maria Corsanico

Fernando Sor – Fantasie, Op. 7
René Lacôte, guitarra

~~~~~~~~

Entre castillos de piedra cansada,
calles de Praga bella,
sonrisas y abedules siberianos,
Capri, fuego en el mar, aroma
de romero amargo
y el último, el amor,
el esencial amor se unió a mi vida
en la paz generosa,
mientras tanto,
entre una mano y otra mano amiga
se iba cavando un agujero oscuro
en la piedra de mi alma
y allí mi patria ardía
llamándome, esperándome, incitándome
a ser, a preservar, a padecer.

El destierro es redondo:
un círculo, un anillo:
le dan vuelta tus pies, cruzas la tierra,
no es tu tierra,
te despierta la luz, y no es tu luz,
la noche llega: faltan tus estrellas,
hallas hermanos: pero no es tu sangre.
eres como un fantasma avergonzado
de no amar más que a los que tanto te aman,
y aún es tan extraño que te falten
las hostiles espinas de tu patria,
el ronco desamparo de tu pueblo,
los asuntos amargos que te esperan
y que te ladrarán desde la puerta.

Pero con corazón irremediable
recordé cada signo innecesario
como si sólo deliciosa miel
se anidara en el árbol de mi tierra
y esperé en cada pájaro
el más remoto trino,
el que me despertó desde la infancia
bajo la luz mojada.
Me pareció mejor la tierra pobre
de mi país, el cráter, las arenas,
el rostro mineral de los desiertos
que la copa de luz que me brindaron.

Me sentí solo en el jardín, perdido:
fui un rústico enemigo de la estatua,
de lo que muchos siglos decidieron
entre abejas de plata y simetría.
Destierros! La distancia
se hace espesa,
respiramos el aire por la herida:
vivir es un precepto obligatorio.

Así es de injusta el alma sin raíces:
Rechaza la belleza que le ofrecen:
Busca su desdichado territorio:
Y sólo allí el martirio o el sosiego.