Pedro Salinas – Lo que eres

Pedro Salinas
“Lo que eres” de “La voz a ti debida”, Madrid,1933

Leído por Luigi Maria Corsanico

Los sueños
Astor Piazzolla

imágenes desde el web

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Lo que eres
me distrae de lo que dices.
Lanzas palabras veloces,
empavesadas de risas,
invitándome
a ir adonde ellas me lleven.
No te atiendo, no las sigo:
estoy mirando
los labios donde nacieron.
Miras de pronto a los lejos.
Clavas la mirada allí,
no sé en qué, y se te dispara
a buscarlo ya tu alma
afilada, de saeta.
Yo no miro adonde miras:
yo te estoy viendo mirar.
Y cuando deseas algo
no pienso en lo que tú quieres,
ni lo envidio: es lo de menos.
Lo quieres hoy, lo deseas;
mañana lo olvidarás
por una querencia nueva.
No. Te espero más allá
de los fines y los términos.
En lo que no ha de pasar
me quedo, en el puro acto
de tu deseo, queriéndote.
Y no quiero ya otra cosa
más que verte a ti querer.

PEDRO SALINAS – LA VOZ A TI DEBIDA

PEDRO SALINAS
LA VOZ A TI DEBIDA

Versos 349 a 387 – Ahí, detrás de la risa…
Leído por Luigi Maria Corsanico

Pinturas de Gustav Klimt

Isaac Albeniz, Tango in D, Op. 165, No 2
Arranged for three cellos by Doris Gazda

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Ahí, detrás de la risa,
ya no se te conoce. 350
Vas y vienes, resbalas por un mundo de valses
helados, cuesta abajo;
y al pasar, los caprichos,
los prontos te arrebatan 355
besos sin vocación,
a ti, la momentánea
cautiva de lo fácil.
“¡Qué alegre!”, dicen todos.
Y es que entonces estás 360
queriendo ser tú otra,
pareciéndote tanto
a ti misma, que tengo
miedo a perderte, así.
Te sigo. Espero. Sé 365
que cuando no te miren
túneles ni luceros,
cuando se crea el mundo
que ya sabe quién eres
y diga: “Sí, ya sé”, 370
tú te desatarás,
con los brazos en alto,
por detrás de tu pelo,
la lazada, mirándome.
Sin ruido de cristal 375
se caerá por el suelo,
ingrávida careta
inútil ya, la risa.
Y al verte en el amor
que yo te tiendo siempre 380
como un espejo ardiendo,
tú reconocerás
un rostro serio, grave,
una desconocida
alta, pálida y triste, 385
que es mi amada. Y me quiere
por detrás de la risa.

PEDRO SALINAS – Ha sido, ocurrió, es verdad

Pedro Salinas
Ha sido, ocurrió, es verdad

de “La voz a ti debida
Madrid, Editorial Signo /
Los Cuatro Vientos, 1933.

Leído por Luigi Maria Corsanico

Heitor Villa-Lobos
Etude No. 1 – Allegro non troppo in E minor
Andrés Segovia, guitar

imágenes desde el web

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Ha sido, ocurrió, es verdad.
Fue en un día, fue una fecha
que le marca tiempo al tiempo.
Fue en un lugar que yo veo.
Sus pies pisaban el suelo
este que todos pisamos.
Su traje
se parecía a esos otros
que llevan otras mujeres.
Su reló
destejía calendarios,
sin olvidarse una hora:
como cuentan los demás.

Y aquello que ella me dijo
fue en un idioma del mundo,
con gramática e historia.
Tan de verdad,
que parecía mentira.

No.
Tengo que vivirlo dentro,
me lo tengo que soñar.
Quitar el color, el número,
el aliento todo fuego,
con que me quemó al decírmelo.
Convertir todo en acaso,
en azar puro, soñándolo.

Y así, cuando se desdiga
de lo que entonces me dijo,
no me morderá el dolor
de haber perdido una dicha
que yo tuve entre mis brazos,
igual que se tiene un cuerpo.
Creeré que fue soñado.

Que aquello, tan de verdad,
no tuvo cuerpo, ni nombre.
Que pierdo
una sombra, un sueño más.

Federico García Lorca – Otra canción

Grabado el 30 de agosto de 2016

Federico García Lorca
Otra canción

1919
(Otoño)
Libro de poemas

Leído por Luigi Maria Corsanico

Francisco Tárrega – Recuerdos de la Alhambra
Narciso Yepes, recital realizado en 1979 en el Teatro Real de Madrid.

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¡El sueño se deshizo para siempre!
En la tarde lluviosa
mi corazón aprende
la tragedia otoñal
que los árboles llueven.
Y en la dulce tristeza
del paisaje que muere
mis voces se quebraron.
El sueño se deshizo para siempre.
¡Para siempre! ¡Dios mío!
Va cayendo la nieve
en el campo desierto
de mi vida,
y teme
la ilusión, que va lejos,
de helarse o de perderse.
¡Cómo me dice el agua
que el sueño se deshizo para siempre!
¿El sueño es infinito?
La niebla lo sostiene,
y la niebla es tan sólo
cansancio de la nieve.
Mi ritmo va contando
que el sueño se deshizo para siempre.
Y en la tarde brumosa
mi corazón aprende
la tragedia otoñal
que los árboles llueven.

Pablo Neruda – Oda a la edad

Pablo Neruda – Oda a la edad
Tercer libro de las odas
Pablo Neruda. 1a. edición
Buenos Aires : Losada, 1957

Leído por Luigi Maria Corsanico

Heitor Villa-Lobos
Prelúdio das Bachianas Brasileiras n°4
Roberto Bernardini, arreglo para guitarra

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Yo no creo en la edad.

Todos los viejos
llevan
en los ojos
un niño,
y los niños
a veces
nos observan
como ancianos profundos.

Mediremos
la vida
por metros o kilómetros
o meses?
Tanto desde que naces?
Cuanto
debes andar
hasta que
como todos
en vez de caminarla por encima
descansemos, debajo de la tierra?

Al hombre, a la mujer
que consumaron
acciones, bondad, fuerza,
cólera, amor, ternura,
a los que verdaderamente

vivos
florecieron
y en su naturaleza maduraron,
no acerquemos nosotros
la medida
del tiempo
que tal vez
es otra cosa, un manto
mineral, un ave
planetaria, una flor,
otra cosa tal vez,
pero no una medida.

Tiempo, metal
o pájaro, flor
de largo pecíolo,
extiéndete
a lo largo
de los hombres,
florécelos
y lávalos
con
agua
abierta
o con sol escondido.
Te proclamo
camino
y no mortaja,
escala
pura
con peldaños
de aire,
traje sinceramente
renovado
por longitudinales
primaveras.

Ahora,
tiempo, te enrollo,
te deposito en mi
caja silvestre
y me voy a pescar
con tu hilo largo
los peces de la aurora!

85 años del asesinato de Federico García Lorca.

El 18 de agosto del 1936, un mes después del golpe de Estado, fue asesinado a manos de las autoridades franquistas.

Federico García Lorca
Sobre un libro de versos
Este es el prólogo
19 de agosto de 1918. Asquerosa

Leído por Luigi Maria Corsanico

Manuel de Falla
Obras para piano – Nocturno
Benita Meshulam, piano

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Dejaría en el libro
este toda mi alma.
Este libro que ha visto
conmigo los paisajes
y vivido horas santas.

¡Qué pena de los libros que nos llenan las manos
de rosas y de estrellas
que se esfuman y pasan!
¡Qué tristeza tan honda es mirar los retablos
de dolores y penas
que un corazón levanta!

Ver pasar los espectros de vidas que se borran.
Ver al hombre desnudo
en pegaso sin alas.
Ver la Vida y la Muerte,
la síntesis del mundo,
que en espacio profundo
se miran y se abrazan.

Un libro de poesías
es el Otoño muerto:
los versos son las hojas negras en tierras blancas.
Y la voz que lo lee
es el soplo del viento
que los hunde en los pechos
-entrañables distancias-

El poeta es un árbol
con frutos de tristeza
y con hojas marchitas
de llorar lo que ama.
El poeta es el medium
de la Naturaleza
que explica su grandeza
por medio de palabras.

El poeta comprende
todo lo incomprensible
y a cosas que se odian
él hermanas las llama.
Sabe que los senderos
son todos imposibles
y por eso en lo obscuro
va por ellos con calma.

En los libros de versos
entre rosas de sangre
van desfilando tristes y eternas caravanas
que hirieron al poeta
que lloraba en la tarde
rodeado y ceñido por sus propios fantasmas.

Poesía es Amargura,
miel celeste que mana
de un panal invisible
que fabrican las almas.

Poesía es lo imposible
hecho posible.
Arpa
que tiene en vez de cuerdas
corazones y llamas.

Poesía es la vida
que cruzamos con ansia
esperando al que lleve
sin rumbo nuestra barca.

Libros dulces de versos
son los astros que pasan
por el silencio mudo
al reino de la Nada
escribiendo en el cielo
sus estrofas de plata.

¡Oh, qué penas tan hondas
y nunca remediadas
los versos dolorosos
que los poetas cantan!

Como en el horizonte
descanso las miradas,
dejaría en el libro
este ¡toda mi alma!

19 de agosto 1918. Asquerosa

Federico García Lorca – La balada del agua del mar

Federico García Lorca – La balada del agua del mar (1920)
A mi hermano Paquito”
LIBRO DE POEMAS , PRIMERA EDICIÓN 1921.
Imprenta Maroto, Madrid

Leído por Luigi Maria Corsanico

Francisco Tárrega – Adelita

  • Pedro Abreu, guitar
  • Goran Zegarac, guitar

foto: LMC

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A Emilio Prados. (Cazador de nubes.)

El mar
sonríe a lo lejos.
Dientes de espuma,
labios de cielo.

¿Qué vendes, oh joven turbia
con los senos al aire?

Vendo, señor, el agua
de los mares.

¿Qué llevas, oh negro joven,
mezclado con tu sangre?

Llevo, señor, el agua
de los mares.

Esas lágrimas salobres
¿de dónde vienen, madre?

Lloro, señor, el agua
de los mares.

Corazón, y esta amargura
seria, ¿de dónde nace?

¡Amarga mucho el agua
de los mares!

El mar
sonríe a lo lejos.
Dientes de espuma,
labios de cielo.

Pablo Neruda – Poema 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche…

Pablo Neruda – Poema 20
de “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”

Santiago Editorial Nascimento, junio 1924

Leído por Luigi Maria Corsanico

Oblivion – Astor Piazzolla

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Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos
árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis
brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Fernando Pessoa – Nada

Fernando Pessoa
El violinista loco
Cuatro dolores, Nada

Poema traducido del texto en inglés por Luigi Maria Corsanico :
THE MAD FIDDLER
IV. FOUR SORROWS
NOTHING, 1914
«The Mad Fiddler». in Poesia Inglesa. Fernando Pessoa. (Organização e tradução de Luísa Freire. Prefácio de Teresa Rita Lopes.) Lisboa: Livros Horizonte, 1995.

Agustín Pío Barrios
La Catedral.Preludio
Nicholas Petrou, guitarra

Imagen:
Alfred Stieglitz. Equivalent. 1930

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Los ángeles vinieron a buscarla
La encontraron a mi lado,
allí donde sus alas la habían guiado.
Los ángeles vinieron a llevársela.
Dejó la clara luz divina de su hogar y había venido a vivir conmigo.

Ella me amaba porque el amor
ama solo las cosas imperfectas.
Los ángeles bajaron del cielo
y la alejaron de mí.
Se la llevaron para siempre
entre sus luminosas alas.

Es cierto que era su hermana
y tan cerca de Dios como ellos.
Pero ella me amaba porque
mi corazón no tenía una hermana.
Se la llevaron,
y eso es todo lo que sucedió.

Typescript of first page of two of the table of contents of “The Mad Fiddler.”
Page numbered “2.” Manuela Nogueira’s Private Collection.